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DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA
APUNTES SOBRE LA TRADICIÓN PEDAGÓGICA ALEMANA
Por Sergio Scalise (*)
 
Una de las últimas comunidades europeas en conformarse como nación fue la alemana, tras la victoriosa guerra de 1870 contra el Imperio Francés de Napoleón III.
Con el fuerte liderazgo de Otto Von Bismarck (1815 - 1898), se proclamó el nacimiento del II Reich en 1871, cuyo emperador fue Guillermo I de Prusia.

Estos someros datos históricos sirven para darle marco al desarrollo del pensamiento educativo alemán, porque creemos que los exitosos objetivos político-institucionales que señalábamos al comienzo, deben en buena medida su conquista a una perdurable voluntad pedagógica en el pueblo alemán.

Indudablemente todas las fuentes históricas nos remiten al tremendo impacto causado por la Revolución Francesa en el despertar de una nueva “conciencia patriótica” en todo el continente europeo, particularmente manifiesta en el reino de Prusia, derrotado, ocupado y humillado por las tropas napoleónicas.

En el ambiente cultural prusiano a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, se notaba una gran influencia de la filosofía francesa. Sus ideas generales atribuían a la razón humana, la capacidad de “iluminar”, esclarecer y acercar a toda la humanidad al campo de las “luces” del progreso.

Era expresión de un racionalismo universalista, abstracto, que proponía la “idea de concebir el desarrollo histórico de la humanidad como un proceso unilineal?hacia la libertad” (1), tarea que tendrían a cargo los ciudadanos ilustrados, que atribuían a la educación escolar la capacidad de sumar mas gente al campo de las “luces”, a través de la enseñanza de la lecto-escritura, la participación en la defensa de la patria y en la formación ética de los futuros ciudadanos.

Fervientemente adherido a dicha concepción, uno de los mas famosos filósofos prusianos, I. Kant (1724 - 1804) sostenía que la Ilustración, “es la salida del hombre de su minoría de edad,... que estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro” (*2). “La mayoría de los hombres tienen por muy peligroso el paso a la mayoría de edad... por no estar habilitados a la libertad... sólo unos pocos son los que... logran salir de la minoría de edad...(porque) la mayor parte de la masa...(está) privada de pensamiento” (*3), para Kant, el papel de la élite letrada, está en representar la parte “sana”, “iluminada” del pueblo, que en sintonía con otro principio medular de la Revolución Francesa, el principio republicano de la soberanía popular, comparte la idea de que la soberanía está en el pueblo, pero en su parte letrada, no en las masas sin razón, bárbaras e ignorantes.

Pero a su vez, como esa idea de libertad inculcada en el pueblo podría dar lugar al rompimiento con el antiguo orden jerárquico, y escapar al control de la élite, Kant proponía sostener la figura del rey como la encargada de marcar los límites, “sólo él podrá decir, razonad tanto como queráis y sobre lo qué queráis, pero obedeced” (*4)

Admirador de la Revolución Francesa, escribía Kant, “… esta Revolución de un pueblo lleno de espíritu que estamos presenciando en nuestros días, puede triunfar ó fracasar, (pero)... esta revolución, digo yo, encuentra en el ánimo de todos los espectadores... una participación de su deseo, rayana en el entusiasmo..., un fenómeno como ese no se olvida jamás en la historia humana...”(*5)

La ilustración del pueblo en el ideario ciudadano debe ser competencia del Estado al que dicho pueblo pertenece, y sus intérpretes naturales son los filósofos, a los que debe dejarse expresar libremente, aplicando la autocracia solamente con la masa inculta, porque el progreso y la libertad se pueden expresar “no por el curso de las cosas de abajo arriba sino de arriba abajo.”(*6)

Convencidos de la prédica Kantiana, sus continuadores en la docencia universitaria, avanzaron en el ideario cultural nacionalista, por ejemplo, Johann Fichte (1762 - 1814), plantea en sus “Discursos a la Nación Alemana”, la resurrección ó “regeneramiento” alemán en torno a la unidad de lengua y las tradiciones comunes. Wilhem Von Humboldt (1767 - 1835) da forma a una nueva política educativa estatal a partir de estas ideas “nacionales”. Friedrich List (1789 - 1846) desarrolla un nuevo enfoque de la doctrina económica burguesa que acelere la unidad alemana y el crecimiento industrial. Friedrich Von Schiller (1759 - 1805) en el campo de la filosofía y la literatura, lo mismo que Friedrich Von Schelling (1775 - 1854), hacen hincapié en la unidad orgánica y vital del pueblo alemán. Johann von Herder (1744 - 1803) rescata el valor de las culturas populares, el saber del pueblo, las tradiciones folklóricas germanas del medioevo, y las particularidades locales en crítica a la visión universalista de la ilustración.

Estas corrientes del pensamiento, afirman la voluntad de levantar una nueva y poderosa nación en el centro de Europa, uniendo desperdigados principados, reinos y ducados, que hasta esos momentos habían tenido un papel secundario en el curso de la historia europea.

Contemporánea a estos pensadores, se levanta la obra de otro gran autor prusiano, Georg Hegel (1770 - 1831) también dedicado a la docencia, quien afirma que, el Estado, es la forma histórica específica en la que la libertad adquiere existencia objetiva y goza de objetividad, porque “todo cuanto es el hombre se lo debe al Estado, en él reside su ser” (*7), enunciado que algunos interpretan como la justificación del Estado totalitario, pero que nosotros, ubicándolo en su contexto histórico, creemos que fue dicho para dejar absolutamente claro que no puede existir Nación independiente sin Estado Soberano.
Desde esta tradición filosófica política germana, se despliega el talento de Paul Natorp (1854 - 1920), filósofo y pedagogo que señalará un nuevo rumbo en la teoría y práctica de la educación.

Abrevando en las investigaciones sobre comunidad y sociedad realizados por Ferdinad Tonnies (1855 - 1936), afirma Natorp, “toda actividad educadora se realiza sobre la base de la comunidad..., todo contenido de la educación humana es en sí mismo comunal,… toda educación es, por un lado, comunal y, por otro lado individual” (*8)

A mitad del siglo XIX los profundos cambios producidos por la industrialización, las migraciones masivas del campo a la ciudad, las revoluciones nacionales burguesas, la actuación de un nuevo actor social, el movimiento obrero, propiciaron el nacimiento de una nueva ciencia social aplicada: La Pedagogía Social.

La idea de Natorp al elaborar este nuevo campo científico fue darle autonomía epistemológica a la educación, aportarle nuevas categorías de análisis y modernas herramientas de intervención frente a las problemáticas sociales.

Consecuente con la tradición educativa germana, buscó forjar una conciencia de unidad de destino basada en la identidad del pueblo alemán con su Nación, y en su pensamiento pedagógico resaltó el concepto de comunidad y el de voluntad, porque “de la educación de la voluntad depende toda la educación...” (*9)

(*) Profesor en Historia (I. S. F. D. Nº 21 Dr. R. Rojas. Moreno. Pcia. Bs. As.); Licenciado en Pedagogía Social (USAL); Diplomado en Prevención de las Adicciones (USAL); Diplomado en Educación y Nuevas Tecnologías (FLACSO); Presidente de la Biblioteca Popular Manuel Gálvez de Merlo. Pcia. Bs. As.; Docente de enseñanza Polimodal, Media de adultos y Terciario. Jefe del Departamento de Historia y docente del Instituto Superior Dr. Arturo Jauretche en la cátedra Historia Americana Siglo XIX e Historia Americana Siglo XX.

FUENTES DE CONSULTA
(1) Tamarit, J. Educación, conciencia práctica ciudadana, Ed. Miño y Dávila, España, 2004
(2); (3); (4); (5); (6) Kant, I. Filosofía de la historia, Ed. Nova, Buenos Aires, 1977
(7) Hegel, G. La razón en la historia, Seminarios y ediciones, Madrid, 1972
(8) Natorp, P., Dewey, J., Durkheim, E. Teoría de la educación y sociedad, CEAL, Buenos Aires, 1991
(9) Fermoso, P. Pedagogía Social, Ed. Herder, Barcelona, 1994

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