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DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA
¿QUÉ PASÓ CON LA NORMALIZACIÓN DEL JOAQUÍN?: LA CONSTRUCCIÓN Y TRANSMISIÓN DE LAS MEMORIAS EN UNA INSTITUCIÓN EDUCATIVA. UN CASO: EL CENTRO DE ESTUDIANTES (1)
Por Maximiliano Molocznik (2)
  INTRODUCCIÓN
El fenómeno de la democratización de la vida institucional del Instituto Superior de Formación Docente Dr. Joaquín. V. González no ha sido, curiosamente, objeto de análisis ni de abordajes, aún cuando se cumplen este año once años de sucedido. Sin embargo el tema pareciera que vuelve a cobrar alguna vigencia por la difusión pública que se le ha dado en los medios de prensa a la gran cantidad de actividades y eventos a desarrollarse con motivo de la celebración del centenario de la institución. En mi doble condición de investigador que intenta analizar algunos aspectos de ese proceso y como protagonista del mismo, trataré de dar cuenta no sólo de los hechos generales (teniendo la posibilidad de observar algunos de los cambios y las distintas versiones que circulan en el espacio público colectivo) sino también del aporte específico del movimiento estudiantil al proceso de normalización junto con algunos conceptos teóricos y categorías de análisis que lo enriquezcan y dejen abiertas las puertas a futuras investigaciones sobre el tema.

Las observaciones que siguen, por lo tanto, están en sintonía con esta doble condición, y deben ser vistas más como un planteo de problemas a resolver que como una propuesta concreta de alternativas para un cambio de la situación actual.

Este es un texto que comencé a escribir hace varios años, al poder evaluar con “mayor distancia” los hechos en los que participé tan activamente y que, tal vez, terminaré de escribir definitivamente algún día.

El objetivo mayor de este trabajo será aportar un rescate y un balance a través del cual, a pesar del afecto que siento por muchos de los protagonistas de esta historia, señalaré críticamente sus limitaciones. El rescate no puede presuponer ni la hagiografía ni la complacencia. No me gustan las apologías sin mediaciones y creo que es un deber para quien escribe Historia tratar de encontrar un equilibrio entre una producción panegírica, divulgadora y autoreferencial y otra académica, simplemente descriptiva y supuestamente “neutral”. De ese margen estrecho tratará de hacerse cargo este texto y no podrá entonces superar, como dije antes, su vicio de origen: fragmentariedad y provisoriedad.

Pienso que las situaciones que intentaré mostrar a partir de este caso podrán ayudarnos a pensar las vías para instalar un abordaje serio y útil de nuestro pasado institucional, a la par que aporte elementos de actualización a los alumnos y profesores que hoy tienen la responsabilidad de llevar adelante la gestión de nuestro profesorado.

  ¿CÓMO SE CONSTRUYE LA MEMORIA?
 
Aceptando la idea cardinal de que el objetivo del presente trabajo es ofrecer herramientas para pensar y analizar las presencias y sentidos del pasado, es que debemos plantear a modo de marco teórico referencial las tres premisas centrales para un estudio de la memoria. En primer lugar entender claramente a la memoria como un proceso subjetivo, anclado en experiencias, en marcas simbólicas y materiales. En segundo lugar, tener claro que la memoria es un objeto de disputa, de conflicto y de lucha, lo cual apuntará a prestar atención al rol activo y productor de sentido de los participantes de esas luchas, enmarcados en relaciones de poder. Tercero, “historizar” las memorias, o sea, reconocer que existen cambios históricos en el sentido del pasado, así como en el lugar asignado a la memoria en diferentes sociedades, climas culturales y espacios de luchas políticas e ideológicas. Sin embargo, es importante establecer un hecho básico: en cualquier momento y en cualquier lugar, es imposible encontrar “una” memoria, “una” visión y “una” interpretación del pasado, compartida por toda una sociedad. Puede encontrarse en determinados momentos de la historia mas o menos consenso alrededor del “libreto único” sobre el pasado. Siempre habrá otras historias, otras memorias e interpretaciones alternativas operando en las “catacumbas”. (3)

La memoria se construye entonces en un escenario de confrontación y lucha entre actores con diversas narrativas contrastantes sobre un determinado hecho o proceso. Resultará muy útil en este caso en particular prestar atención a la relación entre historia y memoria ya que este trabajo se basa, fundamentalmente, en testimonios y vivencias “en tensión” de los que fuimos protagonistas. Como han demostrado recientes investigaciones sobre la memoria en la Historia reciente argentina(4) siempre hay una lucha política acerca del sentido de lo ocurrido, pero también acerca del sentido de la memoria misma. El espacio de la memoria, al ser un espacio de lucha política, muchas veces fue concebido bajo los términos de luchar contra el olvido, es decir, recordar para no repetir. Creo que cabría colocar un matiz frente a esa afirmación y plantear que ese tipo de memoria “contra el olvido” o “contra el silencio” en realidad esconde una oposición entre dos memorias rivales (cada una con sus propios olvidos). En realidad sería más conveniente hablar de “memoria contra memoria”(5).

Aceptando estas limitaciones derivadas de este escueto marco conceptual pasaré ahora a relatar los hechos, con la mayor honradez de la que pueda disponer, pero esperando ansiosamente que otras memorias escapen al campo privado y puedan, a partir de una confrontación con este trabajo, salir a la superficie recuperando así el concepto de “polémica historiográfica” que pareciera ser “perro muerto” en los debates teóricos e históricos actuales, subsumidos en la paralización del debate político e ideológico que trae consigo esta posmodernidad periférica y neoliberal, de la que todavía no hemos podido salir.

  LOS ANTECEDENTES
 
No en vano se ha afirmado que el Joaquín es, entre los otros Institutos Terciarios, no solamente el más importante sino también el más politizado. La política y la confrontación ideológica han sido constantes en el instituto desde principios de la década del 70 acompañando las distintas coyunturas de lucha y resistencia del movimiento estudiantil y la situación política del país en general.

Sabemos que la Dictadura Militar desapareció a compañeros del instituto(6) y que, a pesar del retorno de la democracia en 1983, el clima de la acción política mantuvo signos de violencia más o menos larvada. El primer antecedente concreto con el que contamos para verificar este planteo es la destrucción del local del Centro de Estudiantes por un comando de ultraderecha en Octubre de 1986. Comandado por un frente radical- peronista desde 1983, el movimiento estudiantil había dado los primeros pasos en búsqueda de la normalización acompañando el proceso general que se vivía en el país a partir del final de la Dictadura Militar. Estaba organizado el cuerpo de delegados y el rectorado acompañaba este proceso. En la noche del 21 de Octubre un comando nazi rompió las carteleras de todas las agrupaciones políticas, ingresó al local, destrozó casi toda la documentación y pintó en las paredes consignas como “mueran los bolches”, “viva el Fuhrer” y “Hitler vive”. Al mismo tiempo comenzaron a amenazar de muerte a algunos militantes estudiantiles dejándoles avisos en sus propios cuadernos y luego a través de llamados telefónicos y seguimientos desde automóviles. Angélica Torreano, entonces delegada de curso y una de las amenazadas declaró: “Lo mío fue bastante raro, me amenazaron apenas dos semanas después de haber empezado a militar. No me conocía nadie. Me dejaron una nota en una carpeta. A los dos días llamaron por teléfono a mi casa. No se me ocurre cómo pudieron haber tenido acceso a él. Creemos que actúan en combinación con otro grupo de afuera”(7) . El grupo que firmó las pintadas se identifica como C.I.2 y advertían que por el momento se conformaban sólo con destruir el local, pero que en adelante pasarían a la acción directa.

Según algunas versiones de la época este grupo operaba desde el Colegio Mariano Moreno, que se encuentra en la planta baja, y con el aval de uno de los vicerrectores, lo que les abría facilitado el ingreso ya que en las puertas no había signos de violencia. Entraron con las llaves que alguien les facilitó. Llamó la atención también que las autoridades policiales no accedieran a recibir en una primer instancia la denuncia y accedieran a ello sólo cuando la presión fue insostenible calificando el hecho como de “poca monta”(8). Gustavo Krimker, integrante de aquel centro de estudiantes, declaró: “Lo que persiguen es que los estudiantes no lleguen a ser un factor de decisión importante en el profesorado. En esto estamos de acuerdo con muchísimos profesores; lo que pasa es que quedan sectores muy reaccionarios, resabios de la dirección del Joaquín. V. González durante el proceso”. Resulta llamativa la pervivencia de estos grupos ancestralmente reaccionarios que se harán visibles nuevamente durante el proceso de normalización de 1993 y, años después, en una cobarde agresión antisemita contra la profesora Viviana Kleinman. Todas las críticas de los estudiantes apuntaban al profesor López Raffo por su relación con la Asociación Cooperadora y la licitación para instalar un negocio de fotocopias(9). Desde lo institucional no tardó en llegar el máximo repudio a este hecho a través de una declaración del por entonces vicerrector normalizador, Henry Arnoldi, quién no dudó en calificar el hecho como un “retroceso para la vida democrática”(10) .

Los últimos años de la década del ‘80 vieron sucederse varios intentos fallidos de normalización que fueron esmerilando las distintas conducciones del Centro de Estudiantes. En 1989 y habiendo cargado la mayor cuota de desprestigio sobre sus espaldas (pese a haber conducido el Centro de Estudiantes en alianza con la Juventud Peronista) se produce la retirada de Franja Morada del instituto. Este proceso no puede dejar de ser visto en su contexto nacional. Recordemos que ese fue el año del dolarazo, los saqueos y la retirada, también anticipada, del radicalismo del poder nacional antes de finalizar su mandato. Esta nueva coyuntura política da origen a lo que daré en llamar “el bienio peronista”, es decir, el período comprendido entre 1989 y 1990 en el que la Juventud Peronista Terciaria, una agrupación de gran trayectoria institucional y con militantes reconocidos (algunos de ellos habían participado en la lucha política y armada en la década del 70), se hace del poder y controla el Centro de Estudiantes. Este es un período bastante interesante y poco estudiado dentro del historia del Joaquín que nunca había sido demasiado tolerante con el peronismo a lo largo de toda su existencia y viendo llegar a cargos directivos, aparentemente sin sobresaltos, a hombres que no ocultaban su filiación justicialista como el profesor Rodolfo Varela y el profesor Carlos Guitián, a la postre, último interventor normalizador.

Pocos datos tenemos y nada hay aún escrito sobre los motivos que llevaron a este nuevo bloque a una crisis inusitada y al posterior vacío de poder en el que quedó sumido el centro a partir de 1991. Sólo podemos ofrecer algunas conjeturas que surgen de charlas personales mantenidas por mí con algunos de los viejos militantes de la J.P. que no deben ser tomadas como fuentes inobjetables sino como pistas para ser profundizadas en otro estudio. La J.P. en pleno había acompañado la campaña electoral de Carlos Menem basada en slogans muy atractivos tanto para los jóvenes peronistas de fines de los ‘80 como para los viejos militantes de los ‘70: Salariazo, Revolución Productiva, Justicia Social y otros que habían logrado galvanizar un apoyo sin fisuras de parte de la J.P. del Joaquín para con el candidato riojano, siguiendo en esto también las tendencias evidenciadas en el seno del Movimiento Nacional Justicialista en el ámbito nacional. El abandono de estas posturas por el incipiente menemismo y su giro copernicano hacia posiciones liberales, reorientadas al mercado y a la alianza con los sectores del capital financiero concentrado abrieron una brecha infranqueable entre aquellos que acompañaban el “aggiornamiento” y los que se mantuvieron fieles a las banderas históricas del peronismo.

Como tantas otras veces en la historia argentina contemporánea, la institución, en este caso el Centro de Estudiantes, quedó preso de las disputas de las facciones en pugna. No son menores los argumentos simbólicos(11) esgrimidos por algunos de los protagonistas para graficar la ruptura. Esta crisis interna puede rastrearse en los cambios de nombre de la agrupación que adoptó el de Arturo Jauretche, antes de la fisura y el de Leopoldo Marechal, luego del estallido. Esta situación derivó en un acontecimiento inusitado en la historia del centro: sus autoridades lo abandonaron en masa dejando acéfala la comisión directiva y desprovisto de conducción al movimiento estudiantil a fines de 1990. Como ocurre siempre, y los que hemos participado en política lo sabemos muy bien, los espacios que no ocupa uno, los ocupan los demás. El M.A.S (Movimiento al Socialismo) fue, sin lugar a dudas, uno de los partidos políticos más dinámicos en el amplio conglomerado de las fuerzas de izquierda en la década del ‘80. Siempre habían estado presentes a través de la J.S. (Juventud Socialista) en la vida política del centro, aunque opacados electoralmente por radicales y peronistas, habían mantenido una estructura pequeña pero muy cohesionada en lo ideológico y muy activa en tareas de agitación y propaganda. El otro sector, también pequeño pero muy bien organizado provenía del P.O. (Partido Obrero) y contaba entre sus líderes con Claudio Monti(12) , alumno de 4to año de la carrera de Historia. Dos episodios centrales de ese año 1991 permiten ver con mayor claridad la influencia del troskismo en la conducción del centro: el lanzamiento de las cátedras paralelas en el Departamento de Historia y la necesidad de reinstitucionalizar el centro luego del abandono de cargos de la gestión peronista.

Con respecto al primer punto cabe destacar que al calor de las movilizaciones estudiantiles, acompañadas por un sector de los docentes, se le hizo imposible soslayar a la intervención la necesidad de contar con un instrumento eficaz y democrático que se transformara en un canal ágil para resolver los problemas de la carrera. La Intervención tenía claro que si este intento fructificaba le iba a resultar imposible detener el proceso de normalización general. El Prof. Guitián, creyendo que se podía tapar el sol con las manos, impulsó una elección antidemocrática del Jefe del Departamento de Historia que fue masivamente repudiada por los estudiantes que se movilizaron entrando en contacto con los compañeros de Cs. Naturales y de Castellano ampliando la discusión sobre el cogobierno. Haciendo gala de ciertas prácticas patoteriles el Prof. Guitián desafío “a las trompadas” a Claudio Monti para resolver sus diferencias luego de declarar ilegal al centro y considerar como “usurpadores” a las autoridades que ejercían la conducción, pues no habían sido elegidos.

Ese era el tenso clima en el que desarrollaban los hechos. Ahora bien, ¿cuáles eran los puntos en discusión?. Nadie podía dudar, a esa altura, la necesidad de normalizar sólo que los distintos actores operaban de acuerdo a sus convicciones ideológicas unos y proyectos políticos continuistas los otros. Cuento con un documento de la época que permite entender las coordenadas ideológicas alrededor de las cuales giraba el proyecto de la J.S. del MAS. Es la fundamentación para el proyecto de cogobierno del Departamento de Historia en el que se especifican las tareas a encarar “... defender la Educación Pública y su carácter estatal y gratuito de este plan (económico) que no abarca sólo la enseñanza pública sino que es parte de una ofensiva contra el movimiento obrero y el pueblo trabajador, sus salarios, sus conquistas sociales, entre ellas la salud y la educación. La única forma de enfrentarlo es luchando contra las diversas expresiones políticas e ideológicas y las instituciones del sistema (...) La división de claustros es un anacronismo. Contra la falsa conciencia de status proponemos: una persona, un voto. Pensamos que la Asamblea debe ser la máxima autoridad de la Comunidad Educativa con la atribución de introducir y votar proyectos en el cogobierno, revocar mandatos y modificar en parte o en su totalidad su estatuto”(13) . Paridad docente- estudiantil y régimen asambleario, he ahí las ideas cardinales del MAS. Será en torno a estos conceptos sobre los que girará la polémica en los dos siguientes años.

Conscientes de la necesidad de dotar al centro de nuevas autoridades se convoca a elecciones para el mes de Octubre siendo electos por un año(14) Claudio Monti como presidente y Verónica Pena, del departamento de Castellano, como vicepresidente. Es necesario reconocer que la gestión de Monti, si bien plagada de escándalos, estuvo a la altura de las circunstancias y del contexto histórico en el que le tocó actuar. Enfrentado a pleno con la intervención que aún después de ser electo no le recibía las notas, aislado de los otros grupos de la izquierda que lo catalogaban como un “exótico con desviaciones pequeño-burguesas”(15) y sin dialogo con el cuerpo de profesores, cumplió sin embargo una tarea fundacional: reorganizó toda la documentación del centro y estuvo presente siempre durante su año de gestión en las distintas instancias en las que discutieron los proyectos de cogobierno. Fue muy importante también su actitud de garantizar un proceso electoral limpio y entregar la conducción del Centro a la administración siguiente electa en septiembre de 1992.

Otro de los momentos de tensión política que se vivieron ese año fue cuando en octubre la Agrupación Descamisados(16) organizó en el hall del instituto un acto de recordación del militante peronista Ricardo Rodríguez Saa, conocido con el apodo de “Lobito”, quien fuera asesinado misteriosamente el 4 de octubre de 1991 en la esquina de Aráoz y Aguirre. En ese acto se denunció tanto a la policía(17) como a propios ex miembros de la organización(18). La presencia de los patrulleros policiales le imprimió a la situación un tenso dramatismo que no llegó a mayores por la decidida colaboración de algunos docentes que evitaron un casi seguro enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. Los dos años siguientes serán también muy ricos en acontecimientos similares.

  LA NORMALIZACIÓN
 
El bienio siguiente fue, tal vez, uno de los más movilizados que recuerde la historia del Centro de Estudiantes. El menemismo, en el auge de su poder, impulsaba una Ley Federal de Educación que intentaba “colocar en caja” al sector educativo que, en su gran mayoría, era antimenemista. Por otra parte, y al calor de los primeros éxitos del Plan de Convertibilidad (control de la inflación, aumento del PBI, llegada de inversiones extranjeras para privatizaciones y acceso al crédito), la clase media, históricamente defensora de la educación se olvidó del tema y se dedicó a una fiebre de consumos y viajes por el exterior. Los sectores populares fueron encuadrados en el modelo a partir de la estabilidad de precios y el clientelismo político y como la mayoría de ellos no accedían a lugares de estudio como el Joaquín V. González, el tema no figuraba en la agenda pública.
Intramuros la cosa era muy distinta ya que el “microclima” se recalentaba cada vez más por la miopía política de Guitián, la anomia institucional y la radicalización política e ideológica del sector que conducía el centro espantando al segmento reformista de los estudiantes, a los sectores medios progresistas que no podían entender cómo se discutían sólo consignas internacionalistas frente a los problemas concretos del instituto dando pasto a los sectores de derecha que veían al centro como instrumento político del los “bolches” para “aparatear” todo el profesorado.

Nadie puede, honradamente, desmerecer el aporte de los compañeros del MAS y el PO en el año 1991 frente a la debacle producida por el abandono del centro por parte de la gestión peronista. Nadie puede negar su compromiso fuerte con las luchas de ese momento ni el mérito de haber reinstitucionalizado el centro con trabajo horizontal, honesto y democrático. Sólo que la “agenda” del nuevo año había cambiado y el movimiento estudiantil y sus luchas por cátedras paralelas y elecciones del centro planteaban cuestiones más profundas de orden institucional que no se resolvían con el “consignismo” ni el “luchismo” de los sectores más radicalizados ni apelando a la vulgata trotskista de los manuales. La realidad era más compleja que lo postulado en el manual.

En ese contexto se produce el ingreso de una nueva camada de estudiantes que serán, junto a los ya mencionados, los grandes protagonistas del proceso de normalización y de la sanción del Reglamento Orgánico.

Sería muy largo y prácticamente imposible mencionar a todos los protagonistas(19) así que nos contentaremos sólo con aquellos que se transformaron en referentes de sus propias agrupaciones, quedando esta reconstrucción a cargo de quién quisiera profundizarla con nuevas investigaciones. El peronismo había visto llegar a la jefatura de su agrupación a Pablo Gennaro, estudiante de 4º año de Cs. Económicas que había participado en segundas líneas en la gestión peronista anterior y se vio favorecido por el abandono de los cargos que hicieron sus propios compañeros y por sus propias condiciones intelectuales(20). Alejandro Garfagnini, proveniente de otro ámbito(21) y con otro linaje político(22), se transformó en su inseparable compañero de ruta aportando lúcidos análisis en las discusiones que mantuvimos en el seno de la Comisión Directiva del Centro en las que, pese a nuestros desacuerdos, veíamos en él un compañero muy bien formado y muy “ducho” en las lides de la construcción política y el “poroteo”(23) . El MAS contaba con uno de los cuadros políticos mejor formados con los que he tenido oportunidad de conversar alguna vez en mi vida: Eduardo Martedí(24), sin lugar a dudas el alma mater de la agrupación, su conductor y guía teórico. Siempre fielmente acompañado por su sobrino David Martedí, que no poseía los mismos talentos que su tío pero era un luchador infatigable y por un grupo de entusiastas seguidores que bregaban por la revolución socialista(25) . El tercer grupo, nucleado en la Agrupación 10 de Julio, heterodoxa reunión de sectores muy diversos políticamente(26), pero convencidos de la necesidad de superar el bipartidismo imperante en el centro desde 1983(27) , estuvo conducido por uno de los cuadros más formados y más perniciosos que ha dado la historia del Centro: Gabriel Mussio(28). Sin lugar a dudas, este personaje dotado de una impresionante capacidad de gestión política será clave a la hora de entender los hechos que se sucederán en 1993. En este clima de alto voltaje ideológico se lanzó la campaña política para la renovación de autoridades del centro. El puntapié inicial lo dio la 10 de Julio con una enorme volanteada bajo la consigna: “¿Por qué la democracia no entró al Joaquín V. González?”. El segundo momento álgido de la campaña se produjo cuando el 16 de septiembre la 10 de Julio desplegó una inmensa pancarta que decía: “El 23 de Septiembre decíle no a: la intervención que no es más que una delegación de Menem-Cavallo en el Instituto, la municipalización que implica la desjeraquización de nuestras carreras, a la derecha reaccionaria que en su momento abandonó el Centro, a la izquierda dogmática que sólo se queja y tampoco hace nada. Votá Agrupación 10 de Julio”(29) .Lógicamente, la reacción no se hizo esperar, y provino de la JS-MAS que salió con un duro volante en el que describía la existencia en el INSP de cuatro partidos “... los radicales que desaparecieron del profesorado porque se quemaron apoyando al rectorado radical en el 88. Alfonsín dio un presupuesto (educativo) más bajo que el proceso. En el senado votaron por unanimidad la ley (de educación) de Menem. En diputados votaron la ley “reformada”, tan privatista como la otra. Desde la FUA desmovilizaron a los estudiantes universitarios. Aplican el ajuste de Menem. Los socialistas rosados(30) o socialistas gorilas... son como los radicales pero con menos votos. Los peronistas, como Menem, hundieron varias veces al centro de estudiantes. Tanto oficialistas como “rebeldes” votaron la ley reformada en el parlamento. La “luchadora” Mary Sánchez dividió y desmovilizó a la comunidad educativa y aplaudió cuando los diputados votaron la ley privatista. En el Instituto hicieron campaña a favor de Ctera y Suteba en contra de que nos organicemos democráticamente para luchar (...) Son tan democráticos como Menem y Lorenzo Miguel”(31) .

La conclusión era, pues, taxativa: con esa gente no se puede. En una construcción discursiva apologética y binaria vemos entonces que la única solución pasa por ponerse “en la vereda de enfrente” y atacar al “parlamento burgués”, a la “burocracia carnera” y a los partidos políticos que hundieron al país”. Ya que en el Instituto había cuatro partidos, tres listas, pero sólo dos políticas la JS llamaba a sumarse a los socialistas revolucionarios que “estamos siempre y no solamente cuando hay elecciones. En las asambleas, en las marchas, en los cortes de Rivadavia, en las huelgas, vos nos viste, vos nos conocés la cara. No hacemos slogans electoralistas ni promesas. No te llamamos a confiar en los “regalitos” de los parlamentarios porque te proponemos una perspectiva: la movilización y la lucha, con un programa, y gente que da la cara y se postula para llevarlo adelante. Tenemos propuestas y planes serios, no frases hechas para el marketing electoral”(32). Cabe destacar el interesante aporte hecho a la discusión política en ese momento, en un tono más serio y reflexivo que el de la agresión de la campaña, por la revista del MAS “El Trapo Rojo”(33), que fue la primera en denunciar el proyecto curricular para la transformación docente continua (PCTDC)(34) en una entrevista que le realizara Eduardo Martedí a la Lic. Ana María Rocchietti, profesora de la casa, en la que se anticipan las “líneas maestras” de esa sospechosa propuesta ministerial que, curiosamente, volvería a ser defendida ante el centro de Estudiantes por la profesora Cristina Armentano, menos de un año después y rechazada por toda la comunidad estudiantil, ya en camino a la normalización.

Los días previos a la elección del 29 de Septiembre fueron muy movidos ya que cada una de las tres agrupaciones ponía en juego su mejor estrategia para ganar la elección y hacerse del poder. Mientras la JS-MAS continuaba la campaña de desprestigio sobre sus oponentes y se jactaba de ser la “vanguardia” que conduciría a las huestes del Joaquín a una hipotética situación de gimnasia revolucionaria, que sólo existía en sus más afiebradas y equívocas caracterizaciones de la realidad, la lista 14, el peronismo, ahora llamada Frente Terciario Nacional y Popular, apelando a la experiencia electoral de algunos de sus miembros en otras lides, no perdía el tiempo en “fuegos de artificio” ideológicos y se ocupaba de mover la estructura (que siempre fue muy fuerte y organizada, sobre todo en los departamentos de Cs Naturales, Cs Económicas y Matemática) para garantizar participación electoral. La 10 de Julio, por su parte, sin acertar de entrada a visualizar el poder movimientista y electoral de la lista 14 se enfrascó durante algunos días en una agresiva campaña contra el MAS, confundiendo al rival a vencer y desperdiciando días importantes en chicanas(35) para con un grupo, que si bien era numeroso, organizado y con una ideología clara, electoralmente no tenía el mismo peso pues era “despreciado” por los sectores medios del Instituto que eran mayoritarios. Rectificados esos errores en el plenario del 20 de Septiembre(36) la 10 de Julio se reorientó a difundir su propuesta y a cautivar a un sector del estudiantado que siempre se había mantenido al margen de la vida política del centro y era, sin embargo, el más numeroso del Joaquín: el departamento de Inglés(37). Con respecto a lo primero los tópicos más importantes del discurso de la agrupación fueron sintetizados en un volante que comenzó a circular entre el 26 y el 27 de Septiembre donde se planteaba “la defensa irrestricta de la educación pública y estatal, normalización y concursos docentes por oposición y antecedentes, cogobierno en todas las carreras, participación estudiantil en programas y planeamiento educativo. No a la municipalización. Creación de un departamento de video y una editorial estudiantil.”

El proceso electoral, como dijimos, tuvo un alto voltaje siendo el triunfo final para la 10 de Julio por un escaso margen de votos (apenas veintisiete sobre un total de mil cien votantes). Fue consagrada la fórmula Gabriel Mussio, presidente y Miguel Pol, vicepresidente. Tres cargos fueron también ocupados por la misma agrupación(38), dos por la Lista 14 y dos para Juventud Socialista. Estas cifras demuestran no sólo el reparto de la torta de poder sino la consolidación, por la vía electoral, de los tres proyectos en pugna que se dirimirán en el transcurso del agitado 1993.

Sin embargo no todo eran elecciones en el Joaquín. La vida cultural y artística del instituto, siempre variada y multiforme, había comenzado a adquirir ribetes de verdadera “apertura” por sobre el clima opresivo que emanaba de la gestión Guitián. Ciclos de conferencias, presentaciones de libros, ciclos de debate sobre autores y revistas literarias componían ese abigarrado pero heterogéneo “clima cultural” que los más versados se animaron a comparar con la primavera alfonsinista del 83(39). Un ejemplo claro de este clima lo podemos dar con la revista Escape en la que ya podemos ver, desde el primer número, cristalizado este momento histórico. La apuesta de la revista es heteróclita, audaz e interesante: Baudelaire y textos de denuncias sobre la represión policial, textos ficcionales, más poesía y denuncias políticas le dan a la publicación gran prestigio y popularidad en los corrillos literarios aún a pesar de la juventud e inexperiencia de los autores(40).

La vocación de participación y democratización institucional se comienza a extender como una mancha de aceite impulsada tanto por el clima descrito en los párrafos anteriores como por la miopía política del la Intervención que pretendía tapar “el sol con las manos”. Esto se ve reflejado en la agresividad con la cual la rectoría intentó boicotear las Jornadas organizadas por el departamento de Historia- siempre un ariete contra el totalitarismo de Guitián durante la semana del 5 al 9 de Octubre, sin lograrlo.

Con la presencia de centenares de estudiantes y profesores, de distintas ideologías(41), la asamblea logró sesionar y resolvió “Convocar a una reunión de docentes y estudiantes el próximo viernes 16 de Octubre a las 19 hs para conformar una comisión encargada de unificar las propuestas de organización del departamento sobre la base de los proyectos prexistentes, a saber:
a. Proyecto elaborado en la reunión departamental del 4 de Setiembre próximo pasado.
b. Proyecto de co-gobierno estudiantil presentado por la lista dos (JS-Mas).
c. Proyecto de co-gobierno estudiantil presentado por las listas diez y catorce.
Se invita a las autoridades a concurrir a esta reunión”
(42).
Como se ve claramente, el bloque democratizador estaba armado y, aún existiendo distintos proyectos ideológicos en el seno del mismo, los días de la intervención estaban contados. Luego llegaría el momento de definir la correlación de fuerzas dentro del bloque y discutir sobre hegemonía y sobre qué concepto de democracia se manejaba en el imaginario tanto de cada uno de los actores sociales como dentro de las subpartes del bloque.

  1993: EL AÑO QUE VIVIMOS EN PELIGRO
 
Ni la finalización del ciclo lectivo ni el caluroso verano porteño habían podido detener el proceso de participación y radicalización política de los estudiantes del Joaquín. Las agrupaciones se seguían reuniendo y proliferaban las actividades culturales y políticas: ciclos de cine, radio, talleres literarios, de formación de cuadros y otros, daban la sensación de estar en movilización permanente y en activa vigilia.

Uno de los temas que más debates suscitó ese verano fue la instalación de la fotocopiadora del Centro, un tema álgido tanto desde el punto de vista financiero como ideológico. La Comisión Directiva lo resolvió mediante un ingenioso sistema de leasing, con el apoyo del peronismo(43) y el rechazo del MAS(44), dotando al Centro de un poderoso instrumento de difusión para la lucha política y de una herramienta social y cultural para los estudiantes de menores recursos que se vieron favorecidos con precios reducidos para adquirir el material, según consta en el reglamento interno sancionado a tal efecto(45).

El inicio de las clases coincidió con la noticia de la inminente transferencia del Instituto a la órbita de la Municipalidad que implicaría no sólo la dependencia de un organismo burocrático de menor porte sino la segura aplicación del Proyecto de Reforma Curricular para la transformación docente, embrión de lo que fue luego la desastrosa reforma educativa que desmembró la escuela media instrumentando una EGB (Educación General Básica) hasta noveno año y un polimodal vaciado de contenidos de sólo tres. En ese momento las agrupaciones políticas del Joaquín veían sólo la punta del iceberg pero en una caracterización muy acertada de la realidad decidieron enfrentar este proyecto.

Todo el mes de mayo se vivió en estado de alerta y movilización permanente votándose en asamblea un plan de lucha escalonado que culminó el 19 de Mayo con una multitudinaria marcha por el interior del instituto y un posterior corte de la Av. Rivadavia. Este acto tuvo resonancia en el ámbito nacional pues fue cubierto por los medios más importantes del país, radiales y televisivos, amplificando el problema del Joaquín y obligando a la intervención, acorralada y vencida(46), a otorgar las elecciones para el mes de Noviembre.

Luego de la caída del “antiguo régimen” se abrió un proceso político más intenso en el que comenzaron a aflorar las distintas concepciones que se tenían sobre la normalización en marcha y sobre el concepto de democracia. En las jornadas de Junio donde se debatieron los proyectos de normalización, confrontaron dos modelos: uno nacido en el seno del departamento de Historia, que se basaba en el voto por claustros y participación tripartita de docentes, estudiantes y no docentes. Este proyecto fue avalado por un acuerdo político entre la 10 de Julio y la Lista 14. El otro, fogoneado por la JS-Mas, proponía un gobierno para el Instituto que funcionara sobre la base del claustro único y la soberanía absoluta de la Asamblea.

Esta discusión aparentemente basada en cuestiones formales, escondía la esencia de dos concepciones diferentes de la realidad, una era aquella que consideraba indispensable la normalización como base de la reconstrucción democrática del Joaquín(47), y la otra, la que veía esta normalización como una “herramienta” de lucha de los trabajadores contra el gobierno y el circo parlamentario(48). La polarización se hizo entonces extrema quedando las “vanguardias esclarecidas” del MAS en posesión del monopolio del discurso en las Asambleas munidos de una retórica avinagrada e hiper dogmática, haciendo alusiones a las “leyes objetivas” del desarrollo histórico de las luchas en el Joaquín, del “destino manifiesto” del Instituto como vanguardia de la lucha del movimiento estudiantil, y de otras categorías de análisis que recordaban a la vulgata soviética acrítica de los manuales de Cartago, con su determinismo histórico y su férrea ortodoxia.

Del otro lado, sin la erudición libresca de la Juventud Socialista, se encontraba el resto de la comunidad educativa que, si bien actuaba y medía acciones en términos políticos, se concentraba en temas internos y no visualizaba como prioritarias las consignas internacionalistas y proletarias del otro sector. Sin embrago, es interesante destacar que en la Asamblea resolutiva del turno noche el proyecto consensuado triunfó sobre el de la JS sólo por un ajustado margen de apenas ocho votos (259 a 251). Las diferencias se ampliaron, a favor del proyecto consensuado, en el proceso asambleario de Septiembre cuando se supo que el Ministerio había aprobado el proyecto normalizador, aunque encuadrado en la legislación vigente, lo cual generó críticas del sector “revolucionario” que mencionaba a la normalización como el caballo de Troya del menemismo en el Joaquín y como una solución facilista(49). Esto contrastaba con la alegría de los “reformistas” del otro sector por el éxito obtenido.
  CONCLUSIONES
 
Luego del agitado período descripto comenzó un proceso político muy interesante, y que debería ser abordado en nuevos trabajos de investigación y que fue la construcción de espacios políticos compartidos entre docentes y alumnos con afinidades ideológicas (situación que no se había dado en el Joaquín desde la década del 70). Lo más notable de todo sería descubrir cómo cada uno de estos espacios forjó una identidad, un programa electoral y una plataforma para la gestión institucional que triunfara en las elecciones del 17, 18 y 19 de Noviembre. (a)

Los límites del presente trabajo no permiten un análisis exhaustivo de estos fenómenos como así tampoco del trabajoso proceso que se llevó adelante en 1994 para lograr la sanción del Reglamento Orgánico, tarea titánica y más politizada y compleja aún que la normalización, ya que ahora los bloques de poder (con mayorías y minorías) se encontraban institucionalizados.

Creo que los futuros investigadores de la historia institucional que se interesen por la historia de las ideas, la historia de la cultura (Política) y la sociología de los intelectuales encontrarán en este tema una veta más que interesante para trabajar. Ahora bien, ¿Qué valoración se puede hacer sobre el proceso de normalización a más de diez años de sucedido?.

En primer lugar, plantear que éste no fue, seguramente, ni el único ni el último de los hitos institucionales de una casa de estudios centenaria, pero sí afirmar que debería figurar entre los más importantes dado que fue la base sobre la que se pudo lograr el Reglamento Orgánico que hasta hoy rige los destinos del Instituto. En segundo lugar, puede verse en este proceso los últimos destellos de una militancia estudiantil fuerte en la que participamos los que hicimos de la política nuestro sueño de redención nacional a partir de 1983. No tuvimos, tal vez, las mismas coordenadas ideológicas que la generación anterior a la nuestra. No nos preocupaba tanto si la democracia era “formal” o “burguesa”, simplemente creíamos en ella, estábamos comprometidos, formados teóricamente y decididos a accionar en la praxis política concreta.

El huracán neoliberal y la reforma educativa posterior han limitado, en parte, la capacidad de aprehender la realidad política que pueden hacer las jóvenes camadas estudiantiles hoy, aunque también creo, con Hanna Arendt, que son estas nuevas generaciones, aún con sus problemas, las portadoras de los cambios.

Por último, resultaba casi un deber militante escribir esta pequeña gran historia que refleja una enorme lucha por construir en el Joaquín un espacio de resistencia al aturdimiento mediático y apolitizador en el que pretenden sumirnos las clases dominantes a caballo del neoliberalismo, el “pensamiento único” y el supuesto “fin de la historia” pregonado por Fukuyama y los acólitos locales del imperio que buscan transformar a los futuros profesores en meros reproductores académicos del capitalismo dependiente.

Escribir historia es un aporte, pequeño pero no desdeñable, a la construcción de esa conciencia cultural contra-hegemónica que tanto estamos necesitando para sacar a nuestro país de su crisis.
NOTAS
(1) Ponencia presentada en las jornadas “Cien años en cien días” de celebración del centenario del Instituto Superior del Profesorado Joaquín. V. Gonzalez, el 6 de Noviembre de 2004.

(2) Profesor de Historia, egresado del Instituto Superior del Profesorado Dr. Joaquín. V. González, Capital Federal. Docente de escuelas de nivel Polimodal y Media de Adultos en la provincia de Bs. As.
Colaborador del equipo de Investigación Histórica de la cátedra “Historia de Grecia” del I. S. P Dr. Joaquín. V. González.
Profesor titular de Epistemología de la Historia y las Cs. Sociales e Investigación Histórica II en la carrera de Profesorado en Historia del I. S. F D Dr. Arturo Jauretche (Merlo).
Ha realizado numerosas publicaciones en medios nacionales sobre la situación educativa antes y después de la sanción de la Ley Federal de Educación y sobre la enseñanza de la Historia Antigua.
Ha publicado: Los Malditos: hombres y mujeres excluidos de la historia oficial de los argentinos, Ediciones Madres de Plaza de Mayo, Bs As, 2005 y Marxistas Latinoamericanos, Ediciones IMPREX, Bs. As., 2005.
Coordinador de Áreas de Educación y Núcleos de Formación del CEPA (Centro de Estudios de Pedagogías de Anticipación), en el Ministerio de Educación del GCBA durante el año 2006.
E mail: maximolocznik@yahoo.com.ar

(3) “Las interpretaciones del pasado son objeto de controversias sociales aún cuando haya pasado mucho tiempo desde los acontecimientos que se debaten. Esto se hizo claramente evidente cuando se conmemoraron los 500 años de la llegada de Colón a América, en 1992. ¿Era el “descubrimiento” de América o su “conquista”? ¿Era el “encuentro” de diferentes culturas o el comienzo del “genocidio” de los pueblos indígenas?. En esa ocasión, diferentes actores dieron sentido e interpretaciones, e inclusive nombres diversos a lo que se estaba recordando. No hubo ninguna posibilidad de alcanzar una “conmemoración” unívoca”. Jelin, Elizabeth: “Los trabajos de la memoria”, BsAs, Siglo XXI, 2002.

(4) Lorenz, Federico Guillermo: “Las luchas por la memoria del golpe del 76”, en Jelin, Elizabeth (ed), “Las conmemoraciones: las disputas de las fechas in-felices”, Madrid y BsAs, Siglo XXI, 2002.

(5) Para los que deseen ampliar la información sobre estos tópicos resultarán muy útiles y estimulantes las lecturas de Booth, James W (1999), “Communities of Memory: on Identy, Memory, and Debt”, en American Political Science Review, Vol. 93, núm. 2, Junio.
Chizuko, Ueno (1999), “The Politics of Memory. Nation, Individuals and Self”, History and Memory. Studies in representation of the past, vol.11, núm 2.
Jelin, Elizabeth (1995), “La política de la memoria: el movimiento de derechos humanos y la construcción democrática en la Argentina”, en AAVV “Juicio, castigos y memorias: derechos humanos y justicia en la política argentina”, BsAs, Nueva Visión.
(2001), “Fechas de la memoria social. Las conmemoraciones en perspectiva comparada”, Voces recobradas. Revista de Historia Oral, año 3, núm. 10, BsAs, Instituto Histórico de la Ciudad de BsAs.

(6) Es notable la ausencia de estudios sobre los desaparecidos del Joaquín. Si bien este tema excede los marcos del presente trabajo creemos importante plantear que las próximas generaciones de historiadores egresados del Instituto deberían abordar esta problemática y orientarse a su investigación siguiendo, en este caso, el modelo de la UBA que se presenta a sí misma y a su movimiento estudiantil como objeto de estudio historiográfico.

(7) Declaraciones a la Revista Libre en una nota realizada por Walter Domínguez, Octubre de 1986.

(8) Ídem.

(9) “Inclusive- comentó un avanzado estudiante de Geografía, que por razones obvias, no quiso dar su nombre-tenemos pruebas fehacientes de que quién maneja uno de estos locales trabaja para la SIDE. Es una buena manera de meter en el Instituto una quinta columna”, Ídem.

(10) “Tanto los alumnos como los docentes estamos empeñados en mejorar la situación del Instituto. Por eso no vacilamos en firmar junto a ellos un repudio feroz por el atentado y ayudarlos en todo lo posible. Es sabido que hay determinada gente a la que no le interesa que progresemos en materia educativa, pero les llevamos las de ganar”. Ídem.

(11) En varias charlas informales que mantuve con muchos de ellos pertenecientes a la facción no menemista de la JP surgía, por ejemplo el odio acérrimo que provocaba la figura de Carlos Menem, besando al Almirante Rojas.

(12) Algunas versiones indican que ya para 1991, Monti se encontraba alejado de la militancia orgánica y dedicado a sus tareas como escritor que darían sus frutos un año después, en 1992, con la publicación de su novela “Escorpión”, que gozó de muy buenas críticas en el mundillo literario del Instituto. Sin embargo, en charlas personales que mantuve con él, me manifestó abiertamente sentirse un militante trotskista, aunque de corte nacional, en la línea de Liborio Justo.

(13) Proyecto de Cogobierno para el Depto de Historia elaborado por la JS del Mas en 1991. Sin fecha exacta. Volante en poder del Autor (en adelante VOA).

(14) Es el plazo que prevé el estatuto del centro para la duración de los mandatos del presidente y vicepresidente.

(15) Su pelo largo, sus botas texanas y sus veleidades etílicas eran la delicia de las jovencitas por su similitud con Jesucristo Superstar pero resultaba indigesto para la moralina prescriptiva y monacal del MAS.

(16) Descamisados fue un grupo político peronista fundado por Dardo Cabo en los años 70 que terminó confluyendo junto a la FAR en la organización Montoneros, a partir de 1973. En El Joaquín siempre tuvieron una pequeña presencia de militancia política reducida a las cuestiones sindicales. Recién en 1993, con la llegada de Paola Balcarce a la conducción, el grupo se insertará en la discusión institucional sobre la normalización acompañando a los candidatos del Frente Estudiantil Unido (Lista 22), lo cual viene a desmentir la acusación de “gorilismo” con las que nos solían vituperar los compañeros de la Lista 14 (Frente Terciario Nacional Y Popular)¿Qué clase de “gorilismo” sería este que tiene acuerdos políticos y electorales con un grupo claramente peronista que, inclusive, no proviene de una matriz marxista como la FAR, sino de sectores mas tradicionales socialcristianos?.

(17) “Las malas lenguas cuentan que el cabo de la Policía Federal Humberto J. Maldonado (de civil) requirió el apoyo de agentes de la zona para detener al Lobo y a Pancho. Maldonado interceptó al Lobito y le disparó sin que este pudiera oponer resistencia y cuando ya estaba en el piso gravemente herido lo remató a patadas. Langieri (Pancho) salvó su vida ya que el agente no conocía los manejos de los servicios de los cuales Maldonado había recibido la orden de sacar de circulación al Lobito” (VOA).

(18) “Denunciamos: La traición de sus ex miembros de la cúpula montonera hoy menemistas, cómplices del crimen y traidores a la memoria de la generación que condujeron a la derrota y a la muerte. Será Justicia: Libres o muertos, jamás esclavos, Descamisados” (VOA).

(19) Diego Alarcón, Regina Caligiuri, Fabián Di Stefano, Mariano Spina, Diego Ruiz, Marcelo Bancheri, María Laura Gatto, Miguel Pol, Jorge Pisani, Arnaldo Franzani, Paola Santanera, son algunos de los nombres que merecerían ser recordados en este proceso.

(20) Gran conversador, muy informado sobre la realidad nacional y mundial, Gennaro daba la sensación de ser un peronista auténtico. Si bien él mismo confesara haber votado a Menem en 1989, en el Joaquín siempre se lo vio integrando la facción no menemista de la JP. Años después terminaría militando en el Frepaso.

(21) “Coco”, así lo llamaban, estaba vinculado al sindicalismo peronista de la zona de Boulogne relacionado con el gremio mecánico y había militado en el Partido Justicialista cerca del Lobi Antonuccio.

(22) En una de las tantas charlas que tuvimos me contó que en una oportunidad no tuvo mejor idea que en una huelga de obreros de la construcción en Boulogne hacerse presente en lugar, junto a un grupo de militantes y descolgar una enorme bandera de “Montoneros Presente” que “horrorizó” a la burocracia sindical. Tengamos en cuenta que lo hizo en 1990... no en 1973.

(23) Capacidad de sumar en política compañeros para la militancia y contar con ellos en el momento de las decisiones.

(24) Pocos datos tengo como para ofrecer una semblanza de Martedí: de baja estatura, rubio, de mirada profunda, con su campera de gabardina marrón parecía siempre compenetrado en su misión. No era muy dado a charlar de otros temas que no fueran los estrictamente políticos e ideológicos, aunque en una oportunidad nos contó algo de su militancia revolucionaria y su trabajo en la Facultad de Cs económicas en los años 70. Gran erudito marxista, llevaba la voz cantante del MAS y aunque no compartíamos muchas de sus posturas por dogmáticas y sectarias no dejaba de sorprendernos su elocuencia y su capacidad de análisis.

(25) Recuerdo muy bien de ese grupo a Roberto Ferreira, a Bernarda “Beba” Díaz y a Florencia Piris. Con esta última tuvimos oportunidad, años después, de preparar juntos nuestro seminario final.

(26) “La integramos un grupo de estudiantes de distintas carreras e ideologías políticas: Radicales, Socialistas, Peronistas críticos e independientes. Nos enfrentamos a un amplio abanico de problemas generados desde el ámbito gubernamental que impone una política conservadora condenándonos como Nación a desempeñar un rol sumiso y dependiente. De esa política antipopular, surge la reducción del presupuesto educativo y de ahí la destrucción sistemática de la educación pública: arancelamiento, escuelas shopping, municipalización y salarios miserables.” (...) “Los socialistas integramos esta agrupación para defender con los compañeros de los otros partidos los derechos populares a la educación pública, para exigir un presupuesto educativo en serio y mayores salarios para los docentes. Los Peronistas críticos la integramos porque no encontramos en la lista 14 oposición al menemismo y al sindicalismo claudicante. Los radicales nos integramos para oponernos al proyecto hegemónico y conservador del actual gobierno. Los independientes la integramos para combatir al sectarismo actualmente instalado en el Centro.” (VOA).

(27) “Aquí el centro de estudiantes no funciona, debería ser el ámbito natural de la discusión de todos, pero el dogma y el fracaso espantaron las iniciativas de muchos. La frustración y la impotencia se apoderaron del Instituto facilitando el avance del impulso destructor contra la enseñanza pública”. (VOA).

(28) De reconocida militancia radical vinculado al sector nosiglista del partido en Capital terminará repudiado, en 1994, hasta por sus propios compañeros por sus turbios manejos financieros y agachadas políticas.

(29) El autor posee fotografía del despliegue de esa pancarta y puede dar fe del impacto que produjo y como se transformó en el disparador de la campaña.

(30) Hacen referencia a los sectores reformistas del socialismo tildados por el MAS como “mencheviques” y provenientes especialmente de algunas de las ramas en las que se dividió el viejo Partido Socialista en 1958 (PSD, PSP o PSA).

(31) VOA. Volante de la JS-Mas e Independientes para la campaña electoral del CEINSP de Septiembre de 1992.

(32) Ídem.

(33) Año II, Número 2, Septiembre de 1992.

(34) Era un proyecto que bajo una pátina reformista pretendía liquidar la especificidad del conocimiento reduciendo la carga horaria de las materias troncales de las carreras y agregando más cantidad de materias pedagógicas.

(35) La más fuerte fue en un volante de campaña que decía: “Los compañeros del MAS ocupan la mayor cantidad de cargos en el actual centro de estudiantes. ¿Qué hicieron?. Porque los cambios no se logran con discursos. Agrupación 10 de Julio o MAS de lo mismo.”(VOA).

(36) Reunión de la militancia de la 10 de Julio en la que decidió el “viraje” de la campaña.

(37) La llegada a este sector se llevó a cabo con un volante escrito en inglés (VOA) que fue muy bien recibido en el departamento y cuestionado por “oportunista” por las otras agrupaciones.

(38) El autor ocupó la secretaría de enlace, María Laura Gatto y Diego Alarcón fueron los restantes compañeros miembros de aquella comisión directiva.

(39) Nos referimos a la apertura democrática y cultural que se vivió en el país luego del final de la Dictadura.

(40) Todos ellos (Pablo Aijembom, Martín Fontana, Graciela Macri, Olga Sanguine y Juán Cáceres) pertenecían al departamento de Castellano, salvo Marcelo Babsias que era de Historia (el autor tuvo la oportunidad de compartir con este último alguna cursada en la Licenciatura en Historia en la Universidad de Luján, en años posteriores y confirmar que eran suyos los aportes más políticos de la revista).

(41) Asistieron a esa reunión: Jaime Oliver, Elvira Saluzzi, Maria Elena Naddeo, Susana Royo, Zulema López, y Daniel Conlazzo, entre otros.

(42) VOA.

(43) Es interesante destacar el oportunismo político de esta agrupación que votó a favor del sistema de leasing (figuran en las actas de las reuniones de CD del mes de Febrero de ese año en Libro de Actas del Centro) y luego se desdijo en un volante en el marco de la siguiente campaña electoral con argumentos falsos: “Ante la caradurez denunciamos quién es quién en el Joaquín. Editorial Estudiantil: Se constituyó en el Mes de Febrero a través del sistema de leasing, con una licitación que al día de hoy nos sigue resultando turbia. Luego de esta maniobra se inició un servicio totalmente ineficiente, con maltrato a los estudiantes y con una administración unilateral (dado que los que allí trabajan pertenecen en su totalidad a la Lista 22) sin existir a la fecha balance y rendición de gastos” (VOA).

(44) Mucho más seria fue la oposición al proyecto que presentó la Juventud Socialista formulada en términos políticos: “La dirigencia radical-peronista votó en la Comisión Directiva la adquisición de las máquinas (fotocopiadoras) mediante el sistema de leasing (amortización por copia), un sistema hecho a la medida de las empresas, que se aseguran que la vida útil de las máquinas termine junto con los pagos. La actual fotocopiadora del CEINSP es exactamente el tipo de editorial mutualista que queríamos evitar. En 1991 advertimos de este peligro; hoy, ante los problemas surgidos y por surgir de la política reformista de los radicales y los peronistas, insistimos en la necesidad de que la fotocopiadora sea pagada por el Estado bajo control estudiantil y se ponga al servicio de las luchas del Joaquín y de los trabajadores”. (VOA).

(45) Reglamento de la fotocopiadora del Centro de Estudiantes: Artículo 3ero: En caso de que algún estudiante no pueda, por motivos demostrables, afrontar el pago de las fotocopiadoras que necesita, se le podrán dar en forma gratuita o a menor precio, debiendo el mismo firmar recibo que deberá ser presentado en la rendición de cuentas. Artículo 4to: Todas las personas que deseen sacar fotocopias con fines políticos, relacionados con el instituto podrán hacerlo abonando solamente el costo del papel y el toner. BsAs, 30 de Octubre de 1993. Gabriel Mussio. Presidente del Centro de Estudiantes. (VOA).

(46) El autor formó parte de la delegación estudiantil que subió al despacho del interventor Guitián a pedirle la renuncia y puede certificar que este, luego de proferir algunas amenazas, entre ellas decirle a la profesora Zulema López que terminaría como Juana de Arco, se quebró y firmó el comunicado de llamado a elecciones.

(47) “Hasta ahora, nuestro instituto se encuentra intervenido. Esto significa que las autoridades nos son impuestas, respondiendo a la política del ministerio, sin tener en cuenta los intereses de la comunidad educativa. La intervención nos impide gozar de los beneficios de la autonomía y la participación de los distintos claustros. El Joaquín desde hace años sufre un proceso de decadencia que se agrava, en este momento, con la implementación de la nefasta política educativa del menemismo. El Consejo Académico solo no podrá enfrentar las difíciles circunstancias que se aproximan, por eso necesitamos tu participación.”Extraído del volante de campaña del Frente Estudiantil Unido para las elecciones de consejeros y rectorado (VOA).

(48) “A último momento, los paladines del régimen que llevó a Menem a la rosada y a Shuberoff al rectorado de la UBA transaron con los tan honestos como errados docentes de Historia un proyecto común que fue el ganador”. Extraído del volante de campaña “Anormalización” del El Trapo Rojo (JS-MAS) (VOA).

(49) “En las asambleas de septiembre, los mismos radicales y peronistas que levantaron esa “inclaudicable” propuesta de normalización vinieron a embaucar a la comunidad educativa con la aún más reaccionaria contrapropuesta del Ministerio, garante de esa normalización digitada y sujeta a la legislación vigente, es decir, a las leyes y decretos que amenazan con hundirnos. Lo consiguieron; la fe en el fetiche de la “normalización como sea” y en una solución rápida dieron a la contrapropuesta un triunfo rotundo. Como todos los problemas complejos, el nuestro tiene una solución sencilla que no sirve para nada. Antes de que cante el gallo, la nueva junta normalizadora nos habrá negado tres veces y la lucha tendrá que pasar por encima de ellos como hoy pasa por encima de Guitián”Ídem.

(a) Pienso básicamente en la Lista 22 que aglutinó bajo su égida a las ya mencionadas agrupaciones estudiantiles 10 de julio y Corriente Estudiantil Popular (Descamisados) junto a un heterogéneo grupo de docentes representados por las profesoras Delia Malamud, Zulema López y Esther Lorenzini junto al muy versátil Alfredo Coccola. Veo este proceso también en lo que fue la Lista 6 “Alternativa Docente- Estudiantil”integrada por la JS-MAS e independientes a la que se sumaron profesoras como Isabel Vasallo y Ana María Rocchietti junto a profesores de otra matriz ideológica como Carlos Mangone, entre otros.


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